miércoles, 17 de enero de 2018

Lutteur

                                          A L. Y. E.            

Reencarnación de la libertad
guiando al pueblo adormecido;
grieta en el redil de la ciudad,
oveja que escapa del camino.

Unión de los nuevos esclavos,
que trabajan siguiendo el ritmo
impuesto por otros hermanos
creyéndose dioses en su Olimpo.

Humildad que iguala cunas,
que no conoce otro enemigo
que la injusticia, que las ruinas
de nuestros derechos merecidos.

Llama que prende la (r)evolución
Que incendiará palacios y castillos;
luz de nueva esperanza, sin control;
semilla de un mundo desconocido.


jueves, 11 de enero de 2018

Retrato

Como no sé pintar,
dibujo con las palabras
en este blanco papel
un boceto de tu alma;
que me llega, transparente,
a través de tu mirada,
libre de prejuicios,
libre de mancha.

Alma pura; alma verde,
alma blanca y plateada;
alma cálida, inmensa,
alma llena de esperanza.

Sin dobleces, recovecos;
alma honesta, alma clara.
Alma que da vida:
fuego de mi llama.

Alma indescriptible.


Este retrato queda en nada.





La imagen se diluye;







entre los versos se escapa.





¿Cómo describir
en limitadas palabras
el espíritu secreto
que en tu pecho guardas?

¿Cómo dibujar,
alma mía, tu alma?
Ni la entiendo, ni puedo.
Solamente sé amarla.



jueves, 23 de noviembre de 2017

Luz

Dame tu luz para esta oscuridad,
tu guía para nunca más caer;
déjame andar a tu lado, contigo,
abrazarte fuerte y sentir tu fe.

Sonríeme, sin más miedos ni escudos,
estrecha mi mano cada anochecer,
ilumina mi rostro en tu mirada,
alivia con tus labios esta sed.

No llores nuestra ausencia en la distancia,
aunque hoy lo haga yo en este papel;
guárdate dentro todas esas lágrimas
hasta que alegres recorran tu piel.

Y enséñame como cuidarte siempre,
porque por nada te quiero perder;
con tantas heridas que arrastramos
solo uniéndonos podremos vencer.


jueves, 16 de noviembre de 2017

Kennis

Le veo acercarse. Cuando llega, le saludamos y le preguntamos si quiere un bocadillo, o un poco de caldo calentito.

  -  Un poco de caldo- dice, mirando el vaso.

En realidad, sé que no le importa demasiado bebérselo; mis sospechas se confirman cuando, tras un rato con él, sigue intacto, enfriándose, mientras me habla. Comienza la conversación comentándome que en el escaparate que tenemos enfrente, en la Calle Arenal, tienen un Papa Noel que parece de un puticlub -es un Papa Noel formado por dos bolas brillantes, de discoteca, y el gorro; tengo que darle la razón-. Después, pasamos a temas más serios.

     - Hice el camino de Santiago tres veces, ¿sabes? Iba con el bastón, adelantando a todos, diciendo “¡buen camino!”, mientras bailaba. Luego llegaba a los albergues y no se creían que hubiera andado tanto.

Todo esto me lo cuenta mientras mira al cielo y me mira a mí, a partes iguales. Al terminar la frase se ríe, y me pregunta:

        -  Sabes, sabes…¿te gusta leer?
-¡Sí!
-  Sabes, sabes...estuve hace unos meses drogándome.
      -  No me digas eso, eso es malo, hombre-digo, mientras empiezo a intuir lo siguiente que me dirá.
      -  Si, si, estuve drogándome, en un parque, ¿sabes que parque?
      - No.
      - El más grande de Madrid, aquí, ¿sabes cuál?
      - ¿El Retiro?
     -  ¡Si! Estuve drogándome, porque había una feria, la feria del libro. ¡Son mi droga! Tengo doscientos libros. Mi hermana me dice que si entra algún libro más, salgo yo. Pero le digo que antes de tirar alguno de mis libros, duermo en el pasillo. Oye, ¿dónde está el grupo?
     Más adelante, vamos.

Seguimos andando siguiendo al resto de compañeros, mientras me cuenta como Isabel Allende le abrazó en la feria del libro, como Camilo José Cela le firmó sus ejemplares; después me pregunta por un escritor que se llama Miguel; acierto el apellido y ya me cuenta dónde nació Delibes, sus premios y su muerte, y lo mal que le pareció que no fuera una delegación de Cultura, o los Reyes, a su entierro.

     Sabes, me voy a casar pronto, sí.
       - ¡Anda! ¿Con quién?
      - Es una chica que se apellida Ortega, ¿sabes quién es su padre?

Siempre me habla con acertijos.
       
     - Sabes, el hombre más rico de España.
-  ¡Amancio Ortega!
-¡Si!

Sonríe. Tras esto, llegamos al final de la ruta, y me sigue preguntando cosas:

       -  ¿Sabes quién dijo con la Iglesia hemos topado?
¡Sí! Cervantes.
No.
       - Bueno, Don Quijote.
      - ¡Si! ¿Te lo has leído? ¿Cuántas veces? -le contestó, y continúa- Yo tres, tres veces me lo he leído. Y, ¿sabes cual es el municipio con la colonia de cigüeñas más grande de España? No, no, ¿de Europa?
      - Ni idea, ahí me has pillado.
     - Se celebra el 22 de diciembre.
      - ¿El Gordo de Navidad?
- Sin lo último.
     - ¿El Gordo?
     -¡Sí! El municipio del Gordo. Miras al cielo y está lleno de Cigüeñas. ¡Tienen muchos hijos allí, se los traen todos! Y, ¿sabes? ¿sabes cuál es la provincia más grande en extensión?
       - Ni idea. ¿Quizá alguna de Castilla y León?
      - ¡Provincia, no Comunidad Autónoma!
       -La verdad es que no lo sé, me has vuelto a pillar.
     -¡Badajoz! Tiene 21.623 km2. ¿Tienes internet? ¡Búscalo! El otro día estaba Saber y Ganar en la tele del bar, mientras me tomaba un café y, y, preguntaron esto, y contesté, el camarero no se lo creía. ¡Con qué cara se quedó! Me invitó a otro café.

Nos reímos. Después, sigue preguntándome un montón de cosas; cuando no las sé me plantea acertijos para que las acierte. Mezcla datos tan reales que me quedo pasmado de que los sepa con historias fantasiosas que, a ratos, parece que se las cree y, a ratos, parece que solo bromea.

Se nos acaba el tiempo, así que tenemos que despedirnos de él, hasta el próximo miércoles. Nos vamos, aunque nos sigue a cierta distancia, y termina parándose a hablar con una mujer que está sentada a las verjas, ya cerradas, de la Iglesia de San Ginés.


Cuando llego a casa, lo primero que hago es entrar en Internet. Google. “Municipio El Gordo cigüeñas”. Wikipedia. El Gordo (Cáceres): “[…] Fue a partir de 1963 cuando una población de cigüeña blanca eligió a este pueblo como el lugar preferido para su estiaje. […]”. Vuelvo atrás. Google. “Extensión provincias españolas”. Datos del INE: la primera, Badajoz, con aprox. 21.766 km2. Sonrío, y pienso que si alguien me pregunta alguna vez, le diré los kilómetros cuadrados que me dijo él. Me fío más.


lunes, 30 de octubre de 2017

Atardecer

Atardecer, se pone el sol
dejando mi pecho en sombras;
se impone el silencio, aterrador;

llega la noche de las horas
el Goliat en la cabeza;
sin David, sin hondas.

Correr; las piernas pesan.
Sin escondite seguro.
Llorar; los labios rezan.

Caída, herida; suelo duro,
frío, traicionero;
delante, solo un muro.

Soledad, hablando el miedo;
“huye, no puedes vencer”…
Instante de luz, aliento.

Esperanza, espada afilada;
armadura hecha de fe;
saltando el muro con alas:
la primavera crece al atardecer.


jueves, 19 de octubre de 2017

Contigo

Dame tu mirada soñadora,
tu coraje, tu valentía;
tus ganas de cambiar el mundo,
la esperanza en tu alegría.

Dame tu solidaridad,
dame tu vena creativa;
dame tu deseo de ayudar a los demás
poniendo en ello tu trabajo, tu carisma.

Dame tus brazos abiertos,
dame tu cálida sonrisa;
dame tu corazón, tan grande,
donde cabe cualquier persona, pobre o rica.

Dame tu tiempo, horas contigo,
tus noches o tus días;
dame lo que sea; a cambio
yo te doy entera mi vida.


viernes, 13 de octubre de 2017

Nuevo Apolo en seis actos

-I-

-En el bosque hay una sombra,
una figura de mujer;
siempre huye si me acerco,
siempre esconde su tez.

-Es una ninfa, una dríade;
ten cuidado, aléjate;
muchos han entrado al bosque
y nadie ha salido de él.

-Parece bella, es tentadora;
necesito tocar su piel;
quiero conocerla, enamorarla:
mañana me rendiré a sus pies.

- No lo hagas, escucha mi consejo,
nadie vuelve de allí.
Muchos se han perdido por su deseo,
no te acerques si quieres vivir.

-El amor es peligroso,
doloroso en ocasiones;
pero sin riesgo, ¿qué es la vida?
Cobardes son tus razones:
no mates mi alegría,
la esperanza en mi pecho;
mañana hablaré con la ninfa
y por la noche dormiré en su pecho.

-II-

-Dame, hermosa ninfa,
de tus labios, la miel
que las abejas envidian
y que mi boca ansía beber.

- Dime, humilde hombre,
que puedes ofrecer,
si tengo belleza, riqueza,
sabiduría, placer.

-Yo solo tengo mi vida,
mi orgullo, mi honor;
de esto, te doy todo;
no tengo nada mejor.

- Todos me ofrecen lo mismo,
y al poco huyen de mí;
prométeme compromiso eterno,
júrame no marcharte de aquí.

- No tendría, lejos de tu lado,
ningún lugar donde ser feliz;
y así lo juro, sobre mi tumba,
que mis pies se convertirán en raíz.

- Así será, si rompes tu palabra;
mientras seré tuya, te amaré;
entra conmigo en el bosque,
en nuestra casa, ven y sígueme.

-III-

- Ya ha pasado un mes, querida;
déjame visitar mi aldea;
volveré sin falta esta noche:
no faltaré a mi promesa.

- Juraste que no te moverías,
de mi lado no te puedes alejar.
Tu aldea no te necesita;
no me devuelvas la soledad.

- Solo serán unas horas;
pongo en juego mi honor.
Volveré a por tus besos
antes de la puesta de sol.

- Por esta vez, te lo permito;
pero ni un minuto esperaré;
a la caída de la noche
te espero; sé fiel.



-IV-

- Te dije que lo conseguiría,
el amor no entiende de muros:
ahora por siempre es mía;
y yo, por siempre suyo.

- Ya está oscureciendo, mira el cielo;
según me has contado, tienes que volver.
Vete al bosque, sin demora,
no tientes tu suerte por segunda vez.
- No pasa nada por divertirse,
déjame un rato más;
mañana le pediré perdón
y me lo concederá.

-V-

-Buenos días, ninfa mía;
no me pongas esa cara;
he vuelto a ti, como prometí;
ya estoy de nuevo en nuestra casa.

- Te alejaste, y te esperé;
confié en tu palabra;
pasé la noche en vela
sin saber dónde estabas.

- Se alargó la visita en la aldea,
pero no me volveré a ir:
por favor, perdóname,
no me moveré de aquí.

- Rompiste tu promesa,
no seré tuya nunca más;
tus pies no eran raíces;
pero ahora, si lo serán.

-VI-

- ¿Oíste la historia del bosque?
¿los gritos que se escuchaban ayer?
Algo pasó, no hay duda,
aunque nadie sabe que fue.
- Escuchad, yo sé la historia:
un amigo quiso jugar con fuego,
intentó domar a la bestia,
trató de dominar al viento.
El amor, compañeros, es un regalo;
pero mal tratado es vengativo;
hacerme caso, no os acerquéis al bosque;
si no, estaréis perdidos.